Psicoterapia y psicoanálisis online

Psicoterapia y psicoanálisis online

Desde la creación del psicoanálisis, y la psicoterapia, a principios del siglo XX, la relación terapéutica siempre fue dentro del contexto de un encuentro físico entre los dos participantes en el mismo espacio. 

Aproximadamente cien años después apareció la tecnología de videoconferencia, disponible para el público en general, que permitió que el encuentro terapéutico pudiera hacerse online, y es sólo desde hace relativamente poco tiempo que esa tecnología es fiable de manera consistente, y de buena calidad. 

Veamos las diferencias entre las dos modalidades, lo que hemos aprendido sobre el trabajo online, y cuándo puede ser un tratamiento indicado.

La presencia física

La presencia física, desde los principios del psicoanálisis, se ha dado siempre por sentado en el establecimiento de la relación terapéutica. Para los dos participantes transmite une densidad sensorial rica en información consciente e inconsciente sobre la otra persona, entre otras simplemente el hecho de que esté físicamente allí, lo cual es indispensable para algunos individuos. 

Asimismo, el trayecto hacia la consulta del psicoanalista, y el hecho de sentirse acogido en un espacio físico ––con sus características específicas de luminosidad, temperatura, sonoridad, confort, decoración, y olor––puede adquirir un gran valor simbólico, evocando elementos significativos de su psiquismo, y creando un lugar que se preste a expresar y sentir determinadas cosas de manera segura.

La importancia relativa de estas características del encuadre dependerá de cada paciente. Para algunos pacientes son fundamentales, para otros no tanto.

Lo que hemos aprendido sobre el trabajo psicoanalítico y psicoterapéutico online

La experiencia de colegas vanguardistas, que empezaron a trabajar con las posibilidades abiertas por la tecnología desde que empezaron a estar disponibles, así como las condiciones excepcionales de la pandemia, que llevaron a casi todos los profesionales de la salud mental a trabajar a distancia, nos descubrieron que, en muchos casos, se puede hacer un buen trabajo psicoterapéutico y psicoanalítico online. 

Descubrimos que, además de sus innegables ventajas logísticas, el trabajo online trae toda una serie de variables específicas cuyo impacto sobre el tratamiento tiene que ser tomadas en cuenta. Por ejemplo: qué tecnología se usa, con sus ventajas y desventajas; la privacidad de esa tecnología; el o los lugares elegidos por el paciente para tener su sesión; qué significados inconscientes tiene para el paciente la no presencia física; los contextos temporales, culturales, lingüísticos, políticos, geográficos y climáticos potencialmente diferentes para el paciente y el psicoanalista, etc. El psicoanalista deberá prestar mucha atención a estas variables para comprender su valor simbólico para el paciente, y cómo afectan el proceso terapéutico. 

Que estas variables, específicas al trabajo online, sean principalmente un impedimento o una fuente rica de información terapéutica dependerá en gran parte de cómo el psicoanalista los escucha.

Es de notar que algunos psicoanalistas hicieron la sorprendente comprobación que, en algunas ocasiones, se escucha mejor los matices del discurso del paciente cuando sólo existe el canal auditivo de comunicación, sin distracciones visuales.

Crear un encuadre adecuado

Lo que une el trabajo presencial con el trabajo online es la necesidad de crear un encuadre dentro del cual se desarrollará el tratamiento. Como base, cuando se emprende una psicoterapia psicoanalítica o un psicoanálisis por videoconferencia o por teléfono, será esencial establecer las condiciones seguras, estables y fiables del encuadre que permitan que se desarrolle el trabajo psicoanalítico. Es imprescindible poder crear un marco que facilite la escucha del inconsciente, permitiendo su afloramiento, su contención y su comprensión. 

Evaluando la indicación

Antes de empezar un trabajo psicoanalítico o psicoterapéutico a distancia, es necesario evaluar cuidadosamente las razones que llevan a hacer una demanda de un tratamiento a distancia. 

En ocasiones está motivada esencialmente por una imposibilidad de acudir presencialmente a la consulta de un psicoanalista, sea por lejanía geográfica, o por incompatibilidades con los psicoanalistas disponibles. En otras ocasiones, algunas demandas también comprenden una necesidad inconsciente de mantener distancia con los otros, y un trabajo online es la única manera de empezar a abordar ese sufrimiento. Y, a veces, es una mezcla de los dos.

Todo esto será cuidadosamente evaluado durante las entrevistas de evaluación para establecer el marco de tratamiento más provechoso para el paciente. 

En el caso de que sea indicado un trabajo online, la experiencia también nos demuestra que, en la medida de los posible, algún contacto presencial regular entre el psicoanalista y el paciente es beneficioso para el proceso.