Psicoanálisis del fanatismo: conferencia en Madrid

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(0) 06/05/2015 10:01h
Psicoanálisis del fanatismo: conferencia en Madrid

Introducción al Funcionamiento Mental Fanático

 
Conferencia en el Círculo de Bellas Artes, Madrid, 8 de abril 2015
  
Definición
 
El fanatismo es una creencia o comportamiento que implica un apasionamiento y celo acríticos, particularmente para causas religiosas, políticas o ideológicas, y que insiste en estándares muy estrictos sin ninguna tolerancia por ideas u opiniones contrarias. El fanático sabe que tiene La Verdad y odia cualquier otro punto de vista. Dicho esto, no debemos olvidar que todos tenemos la necesidad de tener ciertas creencias y convicciones para poder funcionar en el mundo, aunque no sean necesariamente racionales, y que todos podemos volvernos un poco fanáticos cuando nuestras creencias son cuestionadas.
 
Etimología del término
 
La palabra fanático procede etimológicamente de la palabra latina “fanum”, el templo romano donde iban los oráculos. En este templo se celebraba el culto de la diosa “Ma Bellone”, una figura de la mitología romana, diosa de la Guerra, que encarnaba más los horrores de la guerra que los aspectos heroicos. Los adivinos que interpretaban los augurios, y los sacerdotes de la diosa, inspirados por el más allá, entraban en un extático delirio religioso donde se contorsionaban furiosamente y a veces llegaban a automutilarse con espadas y hachas, dejando fluir su sangre.
 
A estos adivinos se les llamaba los “fanatici”. “Fanum” tiene la misma raíz que “vates”, el profeta, y el “fanum” es el lugar de la profecía. El culto a “Ma Bellone”, más tarde incorporado al culto de Cibeles, era el culto de la guerra y del suelo de la patria. Devoto a un dios, el “fanaticus” habla en su nombre y con su autoridad.
 
Debemos notar que al principio la palabra “fanaticus” no era peyorativa, los “fanatici”, frenéticamente agitados y transportados por un furor religioso, eran los medios por los cuales podía ser conocida la voluntad divina y conocerse el destino. Sin embargo, más tarde esta misma excitación y la incoherencia de su discursos inquietaban al cristianismo y fueron poco a poco amalgamados al paganismo, a los mahometanos y a ciertas ramas del cristianismo también.

Dos tipos de fanáticos

Nuestro colega Manuel Martínez les habrá hablado de esto en detalle el mes pasado, así que seré breve. Podemos distinguir entre el fanático originario, fantizante, y el fanático inducido. El primero tiene la autoridad que le permite dar a sus tropas (los fanáticos inducidos) la autorización de vencer las inhibiciones impuestas por su consciencia moral. Un ejemplo claro de esto, entre muchos otros, es el hitlerismo, donde personas que en otras circunstancias no habrían hecho aquello fueron llevados a ello.
 
La estructura mental del fanático original, fanatizante, es más compleja, más torcida, que la de sus seguidores. Los fanáticos inducidos pueden ser conformistas a quienes el fanatizante les permite expresar inquietudes o heridas sin culpa. Buscan la seguridad asociándose a alguien todopoderoso pero esa seguridad terminará por derrumbarse ya que el círculo de enemigos no para de crecer en un sistema paranoide y termina por derrotarles. El fanatizante es una personaje con una enorme personalidad, invasora, con tendencia a volver todo hacia sí mismo, estar obsesionado con el poder, cercanos al delirio. El fanático inducido es más bien alguien que busca fundirse en el grupo, perder su individualidad y ser una rueda más en el mecanismo.
 
 

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