Archivo del mes: Abril 2014

Una breve psicología de la ansiedad

Psicología de la ansiedad

La ansiedad es uno de los síntomas más comunes visto por los psicólogos en Madrid –– y en todo el mundo, dicho sea de paso–– seguido por la depresión. Tiene la función fundamental de alertar la persona de un peligro emocional y puede aparecer dentro de una vasta gama de circunstancias diferentes. A menudo está acompañada de síntomas fisiológicos como taquicardia, sudoración, tensión muscular e insomnio.
 
Es importante no confundir la ansiedad con un diagnóstico en sí ya que la ansiedad es sólo una manifestación de algo más complejo. La ansiedad es el equivalente emocional de una fiebre física; tener fiebre puede ser síntoma de un catarro, de una infección, de un cáncer, o de todo lo que hay entre medias. De manera similar, tener ansiedad puede ser debido a una situación de examen relativamente banal, pero también puede ser el resultado de una duda obsesiva, puede ser un síntoma de esquizofrenia, o de una multitud de cosas diferentes. Por lo tanto, cuando un paciente sufre de ansiedad, es esencial observar la situación entera para crear una hipótesis de qué puede estar creando la ansiedad antes de llegar a un diagnóstico.
 
Una o dos ansiedades?
 
Es interesante notar que, a principios del siglo XX, el creador del psicoanálisis y una de sus pioneras ––Freud, luego Klein–– postularon, de manera diferente, la existencia de dos tipos distintos de ansiedad. La idea inicial de Freud sobre la ansiedad era que expresaba un exceso de tensión libidinal no descargada; luego la consideró como una señal de un peligro emocional inconsciente. En cuanto a Klein, ella empezó a pensar la ansiedad como relacionada con el miedo de la aniquilación, de ser dañado de alguna manera; más tarde concibió otro tipo de ansiedad que tenía que ver con el miedo de perder alguien/algo importante.
 
Aproximadamente 100 años después, neurocientíficos tales como Panksepp y Yovell han descubierto que existen, efectivamente, dos sistemas de ansiedad distintos en el cerebro que tiene neuroanatomías separadas, son regulados por neurotransmisores diferentes y responden a medicamentos psicotrópicos diferentes. Funcionan como sistemas de alarma de peligros disimilares, y es interesante observar que el sistema de miedo de ser dañado es más antiguo en la escala evolutiva que el sistema de miedo de perder a alguien/algo.

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(2) 28/04/2014 00:00h Psicólogo en Madrid

¿Cómo cura el psicoanálisis? Un aporte de las neurociencias

¿Cómo cura el psicoanálisis?

Existen numerosos factores terapéuticos generales, comunes a todas las escuelas de psicoterapia, que son muy conocidos: la empatía del psicoterapeuta, su deseo auténtico de ayudar al paciente, que el paciente se sienta aceptado tal como es, que sea escuchado atentamente, la regularidad del contacto con otra persona, etc.
 
Existen muchos otros, específicos al psicoanálisis, algunos familiares desde hace mucho tiempo, otros insuficientemente esclarecidos que estudiamos para comprender mejor. Ahora nos estamos acercado a una mejor comprensión de uno de esos factores terapéuticos.
 
A veces los aportes de otra disciplina, como las neurociencias, por ejemplo, nos permiten encontrar un paralelismo cerebral a una teoría psicoanalítica de la acción terapéutica que ha sido observado clínicamente múltiples veces, ha sido elaborada en profundidad, pero cuyos sustratos cerebrales seguían siendo misteriosos. Este es el caso de lo que sucede durante la reconsolidación de la memoria, específicamente de los recuerdos traumáticos inconscientes. La primera intuición sobre la reconsolidación de la memoria fue de Freud en 1896 en una carta a Fleiss. La investigación neurocientífica sobre ello empezó en los años 60 y fue desarrollada por Nader et al en el 2000. Recientemente, Alberini (2013) ha publicado un libro sobre el tema.
 
Las tesis psicoanalíticas
 
Empecemos, entonces, por las tesis psicoanalíticas. Sabemos que todos tenemos la tendencia a repetir, en el presente, modelos de comportamiento y vivencias que hemos aprendido inconscientemente en el seno de las relaciones importantes de la infancia, y que han dejado huellas inconscientes en nuestra memoria implícita. Esto se manifiesta a lo largo de la vida en nuestra manera de entrar en relación con los otros, tanto positivamente como negativamente. Ahora bien, existe une diferencia esencial entre la forma de repetición inconsciente de modelos de comportamiento positivo y negativo.

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(0) 20/04/2014 12:37h Psicoanálisis Internacional